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¿Por qué no he sido León siempre?

Joan Cary Abril 23, 2020
Cosiendo mascarillas para los trabajadores esenciales de la comunidad.

En una primavera normal, los Leones de Vermilion Bay en el noroeste de Ontario, Canadá, estarían ocupados planeando una cena comunitaria gratuita para personas mayores, un evento anual muy popular. Más de 100 personas hubieran venido al salón de los Leones en el pequeño pueblo de Vermilion Bay de 1.000 habitantes, en las orillas del lago Eagle, para una comida servida por jóvenes del programa de cadetes del ejército canadiense, con el apoyo de los Leones.

Las muestras de apoyo han sido gratificantes para todos los involucrados.

El salón de los Leones es el edificio comunitario más grande de la zona, pero también ha sido designado como centro de respuesta a emergencias y centro de evacuación. Esta designación era algo puramente nominal hasta esta primavera, cuando surgió la crisis del coronavirus (COVID-19) y los Leones de Vermilion convirtieron su salón en un centro de ayuda alimentaria de emergencia. La Gobernadora de Distrito Electa del Distrito Múltiple 5M, Shirley Koroniak, dice que los Leones, incluida la León Doris St. Jules, directora de la escuela elemental Lilian Berg, empezaron a preocuparse por los niños que recibían ayuda a través de programas que, antes del cierre de las escuelas, servían comidas a los niños los fines de semana y el desayuno los días escolares.

Con el visto bueno de la Unidad Sanitaria del Noroeste, uno de los principales financiadores de estos programas, los Leones desviaron las reservas de alimentos de la escuela a organizaciones locales que ayudan a atender las necesidades de escasez de alimentos. También empezaron a colaborar con el banco de alimentos de la zona de la ciudad de Dryden, para que los Leones pudieran recoger las cestas para las familias y entregarlas de forma segura, reduciendo el número de personas que tuvieran que salir de casa y conducir a Dryden semanalmente.

El club atiende semanalmente a 25 adultos y unos 17 niños de 1 a 17 años, y Koroniak espera que este número aumente a medida que más personas pierdan su trabajo debido a la pandemia.

“Las muestras de apoyo han sido gratificantes para todos los involucrados”, comentaba. “Las familias que están recibiendo el apoyo durante la crisis están sumamente agradecidas de que los Leones de Vermilion Bay hayan podido movilizarse en poco tiempo para servir a la comunidad”.

Lions sort items to be distributed to local food pantries

Aunque muchos Leones se han ofrecido como voluntarios para ayudar, el club tiene una participación limitada a ocho o diez personas debido a las directrices de seguridad y distanciamiento social. Pero muchos Leones y miembros de la comunidad han donado dinero y alimentos.

Espera que muchos de los voluntarios de la comunidad también consideren ingresar a uno de los clubes de Leones de la zona en el futuro. El club cuenta con 44 socios de los cuales 10 son socios nuevos que han ingresado este año.

“¿Por qué? Porque somos muy activos” decía. “Aquí, todos conocen la obra de los Leones”.

Unas tres horas al sur de allí, en Emo, Ontario, cerca de la frontera entre Minnesota y Canadá, la Próxima Pasada Gobernadora del Distrito 5M 10, Joanne Ogden, trabaja como enfermera de salud pública y después del trabajo recoge y entrega comestibles a ocho o diez hogares de su pequeña comunidad de 1.200 personas.

El Club de Leones Emo and District Lions, un club internacional con 60 socios, está colaborando en un proyecto comunitario. En lugar de poner en riesgo de contraer COVID-19 a los trabajadores de los supermercados, crearon una página de Facebook, donde las personas pueden escribir la lista de lo que necesitan, o bien pueden llamar directamente a una tienda y pagar por teléfono. Los trabajadores de los supermercados llevan las provisiones a los voluntarios Leones que los esperan fuera de las tiendas. Los Leones recogen las bolsas y las entregan a domicilio.

Los conductores llaman a quienes han pedido los comestibles para indicarles que ya han llegado y dejan las bolsas a 10 metros de la puerta.

“Ha sido estupendo, porque a veces cuando dejas los comestibles y hablas con alguien por la ventana, por el distanciamiento social, quieren darte una propina. Pero les decimos que esto es lo que hacen los Leones”, comentaba Ogden. “Es plantar la semilla en la cabeza de muchas personas que probablemente no lo hubieran pensado antes”.

Otro proyecto comunitario al que se unió el club consiste en coser cuatro mascarillas con filtros para cada trabajador esencial de la comunidad. Cada uno recibirá dos para el hogar y dos para el trabajo. En total, se están haciendo unas 2.000 mascarillas, decía Ogden.

“Yo era uno de esos Leones que pataleaba y gritaba que no tenía tiempo", recuerda de cuando la invitaron a ingresar al club en el año 2010.  “Luego, empiezas a ver todo lo bueno que estás haciendo por los demás. Y cuando te sientas y escuchas a alguien como Brian Sheehan (Segundo Vicepresidente Internacional), te preguntas: ‘¿Por qué no he sido León siempre?’”

Esta historia proviene del personal de la revista LION. Para leer más artículos interesantes, visite lionmagazine.org.


Joan Cary es redactora adjunta de la revista LION.