Intervención del Leonismo:
En Indiana, los Leones de Zionsville querían tenderles la mano a las personas con necesidades especiales y a sus familias. Con esa idea en mente, decidieron abrir las puertas del Festival Anual de Otoño, pero esta vez, hacerlo más temprano e invitar a algunas personas muy importantes. "Los niños desean estar en lugares donde puedan desenvolverse auténticamente y saber que les pertenecen. Nosotros hemos resuelto hacerlos sentir de esa manera", afirma Phil Howard, del Club de Leones de Zionsville. "Tengo un hijo con síndrome de Down y él está muy ansioso porque podrá ir a los juegos con sus amigos. Esta es una noche muy importante".
Diversión para todos
El Parque de diversiones VIP abrirá sus puertas el viernes a la noche en el marco del Festival Anual de Otoño de Zionsville.
Hay muchas caritas sonrientes. Además de los juegos, los invitados VIP, cuyas edades oscilan de bebés que gatean a adultos, disfrutarán de una cena gratuita, un zoológico donde podrán acariciar y alimentar a los animales, un show de magia y, como sorpresa adicional, podrán ver a la mascota del departamento de bomberos y otros invitados especiales. "Pudimos llegar temprano y parecía que estuviéramos celebrando el síndrome de Down de nuestro hijo, en lugar de padecer esa condición como una carga sobre nuestros hombros. Fue una bendición que llegáramos cuando todavía no había tanta muchedumbre. Se divirtió tanto... y además pudo compartir todo eso con su hermanita", dijo Melissa Bowman.
"Les causamos una impresión muy grande, aunque creo que la impresión que ellos nos causaron a nosotros fue incluso mayor", comentó Leigh Ann Akard, León de Zionsville.
Compendio de hechos
Los 125 socios del Club de Leones de Zionsville organizaron e hicieron realidad el Festival de Otoño de tres días en el Parque Leonístico, al que concurrieron aproximadamente 20.000 personas. Más de 500 invitados concurrieron al parque VIP, incluso varios provenientes de otros estados. El club ha recibido muchos agradecimientos sentidos. Además, la cantidad de sonrisas cosechadas no tiene precio.





