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La baja visión, una afección visual que no se puede revertir mediante tratamiento médico, intervenciones quirúrgicas ni lentes tradicionales, se incrementará considerablemente debido al aumento de la expectativa de vida en todo el mundo. El tratamiento de la baja visión consiste en el suministro de dispositivos ópticos especiales y dispositivos adaptables, combinados con servicios de rehabilitación, para ayudar a las personas a desarrollar al máximo la capacidad visual que aún poseen. Si no se toman medidas inmediatas para extender los servicios de atención de la baja visión y de rehabilitación de la capacidad visual, millones de personas contraerán, en las próximas décadas, una discapacidad que se podría haber evitado.
Desde que se incorporó la baja visión al programa de subvenciones Cuatro Puntos Básicos en 1999, LCIF ha entregado 15 subvenciones para la atención de la baja visión por un monto total de 2.500.000 dólares. Estas subvenciones han financiado la ampliación de los servicios destinados al tratamiento de la baja visión para cubrir poblaciones que anteriormente estaban desatendidas, hecho que ha permitido mejorar el desempeño de las clínicas dedicadas a la baja visión, incrementar el acceso a dispositivos asequibles para la baja visión, informar a los prestadores de atención sanitaria y al público en general acerca de esta enfermedad, y proporcionar la ayuda necesaria a los niños que presentan una pérdida permanente de la visión.
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